COMO HACER UN PROGRAMA DE ÉXITO (Segunda parte)

Antes de dar las claves debemos hacer un rápido recorrido por las fórmulas de un programa de éxito. Lo primordial es dar al espectador algo nuevo que le haga evadirse de sus problemas, pongamos un ejemplo:

Abres el frigorífico para prepararte la comida, el pobre está para irse solito a la compra, con suerte encuentras un plato de acelgas que, en un gesto de derroche, preparaste la noche anterior, mientras lo calientas en el microondas preparas la mesa, mentalmente anotas “comprar (cuando puedas) servilletas de papel”. Ya calientes las acelgas echas un chorrito de vinagre, las pones en la mesa, de estas que se suben porque el salón es tan pequeño que no cabe otra y enciendes la televisión y, ahora es cuando viene el dilema, ¿Qué programa ves?. Está claro que después de más de dos años en el paro y a punto de acabarse la ayuda de 400€ no estás para que te cuenten problemas y recurres como todos los días a ese canal que te entretiene. Y mientras degustas tu exquisita comida, entre  la cacofonía de voces que te llegan a través del televisor, a cual más alta, piensas: “Más quisieran estos, con todo lo que tienen, ser tan felices como yo”.

Esa es la fórmula, darle al espectador voces, no acelgas, voces y a ser posible de varias gargantas a la vez.

Creo que poco a poco ya se va aclarando el asunto, en próximas entregas veremos los distintos tipos de programas, así como las claves y, al final, cualquiera de nosotros será capaz de hacer un programa de éxito, eso sí, siempre que hayamos encontrado aparcamiento.

 

 

 

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CÓMO HACER UN PROGRAMA DE ÉXITO

Antes de empezar quiero decir que no soy  crítico de tv, no tengo estudios relativos al medio  (aquí veasé, tv, radio, prensa,etc.) y que, incluso, no tengo estudios en general, lo  que sí soy es una espectadora cansada de que la engañen, que cada día dedica menos horas a la tv y más a la radio (depende cual) y más asqueada del bombardeo tonteril al que nos someten.

Una vez aclarado esto y, para que nadie se llame a engaño y no tome mis palabras como si fuera la Biblia,voy a dar las claves para hacer un programa que se encuentre entre los primeros en las listas de audiencias. Lo primero, principal e imprescindible, antes de ponerse manos a la masa, es aparcar cualquier escrúpulo y revestirse de una capa de frivolidad y sinsustancia; una vez metidos dentro de esa vestimenta (es mágico, lo veréis), es cuando hay que aplicar las siguiente sencillas claves que enumero:

1º-  MIERDA (con perdón)

2º-  Si no hay noticia se inventa

3º-  Agarrarse como una lapa al carro de la noticia de actualidad (aunque no tengas ni idea)

Con estas tres sencillas premisas, un mínimo de trabajo (nulo) y rodearse de personajillos, te aseguro que tu programa se contará entre los top ten.

Nota.- Reconozco que lo de aparcar los escrúpulos está complicado ¡Al precio que están los parking!, pero seguro que en vuestro barrio hay algún descampado, dejadlos allí e id caminando al Olimpo de la audiencia, total sólo son tres pasos.

Os dejo mientras encontráis aparcamiento y asimiláis estos conceptos, en la próxima entrada veremos con detenimiento la primera de las claves: LA MIERDA.

Que paséis un buen día y repasad vuestra lista de noticias “importantes”, uno nunca sabe cuando puede utilizarla.

El olor del papel

Para mi cumpleaños mi marido me regalo un libro electrónico, ya hace tiempo que mis hijos me decían de comprarme uno, pero me resistía.

Estas vacaciones, para el viaje de más de 10 horas, yo me lleve mi libro para que se hiciera más corto, pero fue un engorro porque en el poco espacio que había en el avión era una odisea cada vez que tenía que levantarme, no tenía lugar donde dejarlo. Os lo cuento: mi asiento está ubicado en la zona central, a la izquierda se sienta mi marido y a la derecha un chico, encajonada, apenas puedo colocar los brazos en los reposabrazos;  sentada, con la bandeja bajada para colocar el libro ( casi rozando el esternón), el bolso debajo del asiento, cada vez que necesito algo de él, quito el libro, como puedo lo pongo en un costado, subo la bandeja, cojo el bolso, lo abro, rebusco (una eternidad porque nunca encuentro lo que busco), vuelvo a bajar el bolso, la bandeja y coloco el libro, para levantarme cojo el libro, subo la bandeja,  medio me incorporo para dejar el libro en el asiento, y después de algunas dificultades puedo salir al pasillo; vamos, una comodidad increíble.

Con nosotros venían, mi prima Rosa de Manresa y Pepe su marido, pero ella es más lista que yo, llevaba un libro electrónico y le resultó más fácil, así que decidí, que como pronto llegaría mi cumpleaños, ese fuera el regalo.

Tiene muchas ventajas, además de la descrita anteriormente, es de fácil manejo, puedes llevar una biblioteca encima, no pesa, ideal para leer en la playa tumbada en la hamaca, muy práctico en los trayectos al trabajo (no es mi caso porque apenas tardo 15 minutos), y un mayor acceso a cantidad de títulos.

Otra ventaja que acabo de descubrir es que puedes tener audiolibros, le estoy sacando mucho provecho, sobre todo para los idiomas; tengo un buen  nivel en inglés, lectura y escritura, pero me falla la conversación, así que mientras leo el libro, lo voy escuchando y creedme, he adelantado un montón.

Pero le falta algo para mí esencial, el olor a papel, la sensación en el olfato al abrir un libro nuevo es tan importante como la historia que vas a leer, casi forma parte de ella. Por eso, como la tecnología avanza que es una barbaridad, a ver si a alguien se le ocurre una aplicación que, a la vez que abres el ebook, te asalte en la nariz ese olorcito que es el preludio de una buena sesión de lectura.

YO, VOTO NULO

No sé a vosotros, pero a mí la aproximación de las elecciones del 22M, como que me pone de los nervios. Los partidos mayoritarios siguen a su bola de tirarse los trastos y decir lo malísimamente mal que lo hace el contrario, de sus corrupciones, etc.., pero no tengo muy claro que es lo que van a hacer para parar esta crisis, parar el desempleo, en fin, cosas tangibles que entendamos el común de los mortales. En Madrid, el partido que gobierna dice, entre otras cosas, que va a hacer que se cancele la hipoteca con la entrega del piso, que digo yo, no lo podían hacer antes….ah, que no, que eso es cosa del gobierno central…?; los de la oposición que si más centrarse en los barrios, que va a ser que tampoco. Ante esta disyuntiva, ¿a quién votar?, no vale quedarse en casa, a no ser que lo hagamos el 100% de los españoles; siempre he pensado que lo mejor en estas situaciones era votar en blanco y así lo he hecho varias veces, pero acabo de recibir un  correo que me aclara los votos en blanco y los votos nulos, y sobre todo como hacerlo: usando para el voto nulo una papeleta específica, que adjunto para que la podáis imprimir y utilizarla si queréis, y también os adjunto el correo original porque es muy aclaratorio.

En definitiva, yo voy a VOTAR  NULO con esta papeleta:

y para que lo tengáis más claro:

Abril del 2011 en algún lugar de la depauperada España; a estas alturas sobran razones para afirmar que el sistema que nos gobierna no está funcionando nada bien, ni es justo, ni es equitativo, ni escucha, ni responde, ni respeta, ni beneficia, ni representa a la mayoría de los ciudadanos. Ahora, nos llaman otra vez a votar, se abre así el telón de una nueva farsa, la parodia mediante la cual nos hacen creer que nuestra opinión cuenta en esto a lo que llaman democracia. Si has llegado al punto en que ya no te crees nada de la representación que escenifican los actores de turno, si te indigna y entristece a la vez todo lo que nos está pasando, y buscas pero no encuentras; si pensabas votar en blanco, o nulo, o a un partido minoritario aún a sabiendas de lo poco que sirve eso, o si ni tan siquiera pensabas ir a votar, dedica a este espacio unos minutos porque tal vez sea esta tu campaña, la que le dice a los que dirigen esta pantomima de democracia: “¡No cuenten conmigo para esta farsa!”. Como veis, se trata de votar nulo, pero metiendo una papeleta concreta en el sobre, la papeleta del voto nulo por supuesto. Ya sé, ya sé… no hay papeletas para votar nulo en los colegios electorales. No importa, buscamos una. Una, sí… ¿pero cuál? Nosotros proponemos esta que ven aquí abajo, nos ha llegado a través de la red y ya corre desde hace días, dicen que como la pólvora. Aunque valdría cualquier otra, como si metéis en el sobre una loncha de chorizo, lo cual sería muy representativo por cierto. Pero la potencia del asunto es que se pueda identificar a todos los rebeldes del voto nulo con una marca, y que esa sea una imaginativa papeleta, acompañada con todos los argumentos que se quiera. Porque un voto nulo individual no significa nada tomado aisladamente –alguien que se equivocó-, pero cuando se trata de un mismo y masivo voto nulo la cosa cambia, y pasa a ser la voz de la disconformidad de una sociedad frente a sus gobernantes como forma de protesta pacífica que busca y exige un cambio en la manera de hacer política, un serio aviso ante un posible estallido social. Pero ya que estamos convendría explicar cuales son las diferencias entre votar en blanco, votar nulo, no votar y votar a un partido minoritario, por ser estas las cuatro opciones que habitualmente se bajaran para mostrar el rechazo a los partidos que gobiernan. Abstención. Esta opción sería efectiva si dejaran de ir a votar de un 60% del electorado en adelante, y aún así, estaría por ver si la clase gobernante se daría por aludida o seguiría diciendo que hizo un buen día de playa y la gente prefirió no pasar por las urnas. La abstención activa y con conciencia, por desgracia no hay forma de probarla, y suele camuflarse con el simple pasotismo o desafección del ciudadano por todo lo que huela a político. En el actual estado de la situación se hace difícil pensar en una abstención superior al 50%, por tanto, no creemos que sea la mejor opción como medida de protesta. Una alta abstención hace que sean necesarios menos votos para conseguir un escaño, pero afecta por igual a todos los partidos, sean grandes o pequeños. Voto a un partido minoritario. Es otra opción elegida por algunos para votar y no votar a los partidos que gobiernan, aún cuando no se identifican del todo o no conocen el programa de ese minoritario partido, y saben que no alcanzará unos objetivos mínimos capaces de lograr cambiar algo. Sobran razones para desaconsejar esa opción de voto. De entrada porque en la mayoría de los casos no logran pasar el corte y se convierten en votos tirados a la basura, víctimas de un sistema electoral donde los topes necesarios para poder optar a escaño se elevan hasta el 6% en Canarias, donde hay que sumar otro tope o barrera electoral, la del 30% insular, haciendo así de la sistema electoral canario el más injusto y desigual de Europa. Aún más complicado en un sistema que tiende claramente al bipartidismo, donde los medios y el capital están todos en manos de esos mismos grandes partidos. Y en último extremo, ¿que posibilidades tendría de cambiar algo uno de estos partidos alternativos en el caso de lograr… uno, dos, tres escaños? ¿Los dejaría el sistema hacer, o los asimilaría? ¿Acaso no son los Mercados los que dictan las normas? En definitiva, y aún a expensas de que moleste a algunos, en mi opinión votar a un partido minoritario hoy es votar a las comparsas que participando en el juego legitiman el fraude. Lo legitiman porque todos esos votos llamados no útiles que van a parar a partidos pequeños para luego no alcanzan representación alguna, lo único que con ello logran es subir la participación electoral de forma que permiten a los gobernantes decir que la democracia goza de muy buena salud, porque han votado en torno al 60 o al 70 por ciento los electores. En Canarias, sin ir más lejos, en las últimas elecciones autonómicas, de los 921.284 votos a partidos casi 200.000 no obtuvieron representación pero hicieron que la participación alcanzara el 63% y todo pareciera normal. De no haber votado esos casi 200.000 la participación habría caído por debajo del 50% y el descontento se habría visto algo más claro. Voto en blanco. Este es el voto de los indecisos, de los que no encuentran partido que los represente pero no cuestionan ni critican el sistema. Es un voto de descontento políticamente muy correcto. Hasta ahí todo está bien, es lo que casi todo el mundo sabe. Pero hay más sobre el voto en blanco, ese famoso mito de los que dicen que votar en blanco favorece a la mayoría. Lo dicen pero nadie se para a explicarlo. Está bien, nosotros lo haremos. Veremos la influencia que tienen los votos en blanco en el reparto de escaños, que es mucha, aunque no lo parezca a simple vista. Y para saberlo, nada mejor que imaginarnos un hipotético plebiscito, en una comunidad inventada a la que llamaremos, por ejemplo… Bananaria. En Bananaria se sigue la misma Ley Electoral que se aplica en nuestra Comunidad, pero sólo hay 20.000 personas con derecho a voto, y de esas, sólo 10.000 han votado. Tenemos pues un 50% de abstención, similar a lo que sucede en muchos plebiscitos en muchos lugares del mundo. Los 10.000 votos han quedado repartidos de la siguiente manera: Partido A:………………… 4.000 votos.

Partido B:………………… 3.500 votos.

Partido C:………………….1000 votos.

Partido D:………………….. 550 votos.

Votos en blanco:…………….950 votos.

Algunos detalles importantes: -Para que un partido cualquiera pueda acceder al reparto de escaños es necesario que acceda a un porcentaje mínimo de votos con respecto al total de votos emitidos. En algunos lugares, para algunos comicios esa barrera es del 3%, en otros es del 5%, y en otros es del 6%. En Bananaria esa barrera se sitúa en el 6%. -Los escaños que se reparten son un total de 40. Bien, pues empecemos con el recuento, veamos los porcentajes de cada uno para ver quienes superan la barrera del 6%. Algo que por suerte en Bananaria es sencillo: 40% para el Partido A, 35% para el Partido B, 10% para el partido C, 9,5% para los votos en blanco y 5,5% para el Partido D. ¿Qué ha ocurrido? Ha ocurrido que el Partido D, sintiéndolo mucho por ellos, no ha alcanzado ese 6% y se quedan fuera del reparto de escaños, lástima, lástima, otro año será. ¿Y qué pasa con el voto en blanco? Pues pasa que sí que se cuenta, su 9,5%, porque es un voto válido y así está contemplado en la Ley Electoral general de Bananaria, pero no computa, esto es, no entra en la segunda fase, en la del reparto de los escaños, aún cuando pase del 6%. ¿Qué nos queda? Un parlamento con 40 escaños a repartir entre tres partidos de la siguiente manera:

Partido A: 4.000 votos……………….19 escaños.

Partido B: 3.500 votos……………….17 escaños.

Partido C: 1000 votos…………………4 escaños.

¿A cuantos votos les sale el escaño a cada partido? Lo sabremos con mucha aproximación con una sencilla operación que resulta de dividir los 8500 votos computables entre los 40 escaños, de lo que nos da un resultado de 212 votos. 212 votos voto arriba voto abajo es lo que le cuesta a cada uno de los tres partidos del Parlamento de Bananaria un escaño. Primera lectura que podemos hacer de los resultados: hay un partido de Bananaria que ha sacado 550 votos y no ha obtenido ningún escaño, cuando el escaño sale a poco más de 200 votos. ¿Un poco injusto parece verdad? Así es. Esto mismo le sucedió a un partido en Canarias en las últimas elecciones autonómicas: coon más de 50.000 votos no superó el 6% y se quedó sin escaños, cuando el escaño a los partidos que sí pasaron el corte del 6% les había salido por entre 12.000 y 14.000 votos. Ahora veamos qué pasaría en Bananaria con una pequeña variación en los resultados. Veamos qué ocurre si los que votan en blanco deciden finalmente no votar y abstenerse. Parece claro que variarán los porcentajes de votos sobre el total de cada partido, restado ya el 9,5% de todos los que votaron en blanco. Varían pero, ¿en qué sentido? Con unas simples reglas de tres obtenemos un resultado que nos deja al Partido A con un 44%, el Partido B con el 39%, el Partido C con el 11% y el partido D superando por poco el 6%. ¡Voilà! El partido D entra ahora en el reparto, ha superado el 6%. ¡Enhorabuena! Y además le corresponden 2 escaños. 2 escaños que antes no tenía y que por arte del sistema de reparto de Bananaria -igual que el de nuestra CCAA, el mismo que en España- se los ha restado al partido A, que se queda con 18 escaños, y al Partido B que se sitúa en 16. Segunda y principal conclusión que sacamos de esta simulación: el voto en blanco que se dio en la primera hipótesis fastidiaba claramente a un partido pequeño y beneficiaba a los partidos más votados. En la segunda hipótesis, los descontentos políticamente correctos votantes en blanco se lo pensaron mejor y decidieron quedarse en casa. Y gracias a esa decisión de última hora en el Parlamento de Bananaria hay cuatro fuerzas políticas en lugar de tres. ¿Curioso verdad? Pues así es. Piensen ahora los que votaron en blanco en tantos y tantos comicios, cuantos escaños le habrán quitado a partidos minoritarios para dárselos a partidos grandes. Se entiende así mejor por qué casi nadie se molesta en explicar este detalle y a ningún partido de los grandes preocupa ni parece molestar esta opción de voto descontento. Dicho esto tampoco parece muy buena opción de protesta el uso del voto en blanco. Voto nulo. El voto nulo se considera un voto inválidamente emitido, es decir, un voto que no se ajusta a ninguna de las opciones posibles y disponibles. En los albores de la democracia en nuestro país el voto nulo era relacionado con personas que se equivocaban al votar por desconocimiento del proceso. En las últimas décadas se ha identificado también con un voto de protesta de corte radical, frente al voto en blanco que representaba al voto de protesta políticamente correcto. El voto nulo, a diferencia del voto en blanco, se queda en la primera fase y sólo se cuenta como voto emitido, pero no entra a fastidiar a nadie con el reparto de porcentajes. No fastidia a ninguno de los que quieren jugar a la farsa electoral, y no lo hace porque ni siquiera juega, rompe las reglas, no las acepta, y lleva así por tanto implícito el mensaje de protesta. Es la abstención, pero es activa y clara y no se confunde con la desidia o el pasotismo, expresa una discrepancia formal con las normas, con la manera de hacer de la clase política y en definitiva con el sistema que nos gobierna. El voto nulo no quiere un pequeño cambio, quiere un cambio sustancial, quiere otra manera de hacer las cosas. Hagamos para acabar una última simulación con la que podremos ver el potencial del voto nulo bien organizado. Tomemos las últimas elecciones al Parlamento de Canarias en el año 2007. Fueron 921.284 votos a partidos, frente a 523.594 electores que no fueron a votar. ¿Cuántos de ese más de medio millón no votaron por pasotismo y cuantos no votaron como expresión de protesta? Nunca lo sabremos con certeza. Ahora imaginad que 323.000 de esos abstencionistas decidieran votar nulo en lugar de quedarse en casa. ¿Qué habría pasado?: que el voto clara e incuestionablemente contrario y rebelde al sistema habría ganado las elecciones. Y hasta aquí lo que se podía explicar sobre esta campaña. Lo demás corre por cuenta de los participantes aunque es sencillo, divertido y además barato: basta con que circule la papeleta del señor sentado sobre el water, por el ciberespacio o por el espacio real, en universidades, barrios obreros, playas, supermercados, oficinas del paro, salas de espera y por qué no también en los mismo buzones que llenarán de papeletas de voto y propaganda electoral pagada con nuestros impuestos. Al menos, la nuestra no va a cuenta del contribuyente. ¿Os animáis entonces?

HOMO HOMINI LUPUS

Esta es una frase de Tito Macio Plauto , comediógrafo latino(254 a.c – 184 a.c.) extraída de su obra “Asinaria” y cuyo texto exacto es: “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit” (Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro).

Hasta nuestros días ha llegado, popularizada, por Thomas Hobbes, filósofo inglés del siglo XVII,  en su obra Leviatan” en la que esgrime argumentos a favor de un gobierno monárquico de poder absoluto. y en la cual afirma que: en el estado naturaleza, el hombre vive una guerra de todos contra todos: “Homo homini lupus” (El hombre es un lobo para el hombre), y que “el valorar y el obrar humano están regidos por el utilitarismo y el egoísmo”, porque… “así como el impulso mecánico y el choque son determinantes del movimiento de los objetos físicos, en la vida social lo son la utilidad y el apetito de poder”

Bueno pues a mí,  que no soy comediógrafa ni filósofa, siempre me ha sonado esta frase a que cómo vayas de buenas, a nada que te descuides, te comen. En lo que, por desgracia, si le tengo que dar cierta razón a Hobbes, es en lo de que “el valorar y el obrar humano…”. Mientras puedas ser útil te ¿valorarán?, pero cuando tu esfuerzo no redunde en beneficio….

Mucho latín, pero aquí tenemos un refrán, que más o menos tiene el significado de que hacer algo por alguien que no lo merece es como “Lavarle la cara a un borrico”.

¿QUE HACE LA JUSTICIA?

Me despierto con la noticia de la victima número 56 de violencia de género, lo que supone que ya hemos superado las muertes del año pasado. Que de estas 56, solo 13 habían denunciado malos tratos, once de ellas solicitaron orden de alejamiento, denegándosela a dos.

Números, números, números, ¿a eso se reduce?, detrás de esas muertes hay mujeres, niños, familias destrozadas, y que hace la Justicia, NADA.

Dice la ministra de Igualdad, Bibiana Aido, que hay que denunciar para que se active el sistema de protección, absolutamente de acuerdo pero, ¿sirven? ¿Los aplican los jueces?  NO.

Me despierto con la noticia y me vuelven la frustración, el miedo y la impotencia que llevamos sufriendo en nuestra familia desde hace tiempo; justo desde Enero de este año, cuando mi hija decidió poner fin a su noviazgo.

A partir de ahí empezaron el acoso, las intimidaciones y las amenazas. En septiembre, después de varios incidentes más que desagradables, decidió denunciarlo obteniendo enseguida la orden de alejamiento, pero no sirvió, siguió llamándola, siguiéndola, acosándola.

Nunca iba sola, la acompañábamos al trabajo, esperándola a la salida. Ella mirando siempre a todos lados, sin poder dormir por las pesadillas; ha perdido mas de 10 kilos.

Hace unos días vivimos la peor noche de toda nuestra vida; un amigo la dejo en casa y al cuarto de hora recibe una llamada desde el móvil del amigo, pero era de su ex que le tenía retenido, según dijo para que bajara que tenia que hablar con ella, amenazándola con que no denunciara o lo mataba.

Después de tenerle secuestrado durante tres horas y con la amenaza de que si denunciaba lo mataba a el y a su familia, pues le había cogido la dirección, le soltó.

Evidentemente denunciamos, nos pasamos toda la noche en la comisaria y se le puso en busca y captura. Le cogieron, le pusieron a disposición judicial y en la vista, con los cargos de quebrantamiento de la orden de alejamiento, secuestro, robo de vehículo, amenazas, intento de atropello y sin dirección conocida, el juez le deja libre hasta el juicio.

El suelto y mi hija sin libertad, ha tenido que irse de casa por su seguridad, esta de baja y en tratamiento sicológico, y la familia destrozada y sin poder ver a nuestra niña.

¿Qué ha hecho la Justicia? NADA, ¿Pretenden que impartamos justicia nosotros? de una cosa estoy segura, si yo decidiera hacer justicia el juez no se pensaría ni una sola vez mandarme a la cárcel.

Mucha ley de Violencia de género, mucha palabrería, muchas cifras y muchas estadísticas y NO SIRVEN DE NADA.

JUBILACIÓN A LOS 67

El gobierno nos ¿sorprende? con retrasar la edad de jubilación a los 67 años. Eso si, lo hará paulatinamente, es decir, en 2013 se jubilarán con 65 años y dos meses, y asi irá aumentando hasta el 2025, en el que la jubilación será a los 67 años.

Yo me jubilaría en Septiembre de 2022, con el aumento  me jubilaré en Mayo de 2024. (Eso si no lo van aumentando de aquí a entonces).

Pertenezco a la generación que empezaba a trabajar a los 14 años (los hijos de los obreros no estudiaban, se tenían que poner a trabajar), con lo que resulta, que cuando nos jubilemos, habremos estado trabajando 53 años. Desde luego no creo que tengamos mucha salud para viajes del Inserso ¿lo harán para ahorrarselos?.

Según el gobierno, dentro de unos años la población de jubilados duplicará la de trabajadores en activo y no habrá suficientes fondos para la Seguridad Social, asi que a seguir trabajando para pagarla.

Siempre he dicho que la mía es una generación de desgraciados.  Trabajamos para los padres, después para los hijos y cuando lleguemos a viejos, para la Seguridad Social.

Hay que levantar la voz, que nos oigan, no debemos dejar que nos sigan ninguneando y empezar a protestar.

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