COSAS NUEVAS

Desde que estoy en el paro aprovecho el tiempo más y mejor. Esta semana en particular he hecho tres cosas que no había hecho antes.

El miércoles fui al centro de Kundalini, Nidrakaurs, que tiene mi hermana Rosario y dos amigas, Virginia y Mª Ángeles . Asistí a su clase de yoga y después me hicieron la “terapía de las gotas de lluvia”, es genial, os lo recomiendo.

Y el sábado fuimos a San Martín de Valdeiglesias a plantar patatas. Luís, el compañero de mi madre, nos ha dejamos a mi Tía Mari Paz y a mí un trozo de terreno. Ahora me duelen todos los huesos, lo que tiene la falta de ejercicio, pero pasamos un día estupendo y además nos acompañó el tiempo. La verdad, Luís nos quitó mucho trabajo, pero nosotras pusimos empeño.

Este invierno vamos a comer las mejores patatas del mundo.

Y después mi  madre nos hizo unas patatas con bacalao que estaban deliciosas.

Aquí os dejo el reportaje gráfico, que quede constancia que cogimos el azadón, mi madre también lo cogió pero para la foto.

 

 

Un pasito más

La justicia es lenta, muy lenta, vamos pasito a pasito, casi de caracol, pero vamos.

El pasado jueves, temprano, llamaron a mi puerta preguntando por mi hijo y por mí, era la policía  municipal, traían una citación  para que nos personáramos  el día 13 de Marzo (hoy) a las 10:30 horas, en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 8 de Madrid, en relación a las Diligencias Previas de Patricia contra el *innombrable* (ver: Primer juicio, diligencias previas), a fin de prestar declaración en calidad de testigos y hacernos ofrecimiento de acciones.

Al principio me puse muy nerviosa, que lleguen dos policías a tu puerta impone, después, empecé a darle vueltas a la cabeza y me parecía raro que sólo nos llamaran a nosotros y no citaran también a Patricia, así que llame a su abogada, para comunicarle lo de las citaciones y por si sabía ella algo de sobre lo que iba. La abogada no había recibido todavía ninguna notificación del juzgado y quedó conmigo en que al día siguiente iría a informarse y me llamaría.

Por unas cosas u otras, hasta el lunes no volví a hablar con la abogada, que justo acababa de recibir la notificación, me comentó que era para que testificáramos y para decirnos si queríamos emprender acciones legales contra él, en calidad de acusación particular; a parte de la causa que tiene abierta Patricia contra él.

Hablamos Jose (mi marido) y yo, y llegamos a la conclusión de que no nos vamos a presentar como acusación particular, primero porque no queremos ninguna clase de compensación económica (que por otra parte tampoco podría pagar) y segundo, porque lo único que queremos de él es que nos deje en paz para siempre y desaparezca de nuestras vidas.

Esta mañana, nos vamos mi hijo y yo para el juzgado, unas 20 paradas de metro con un transbordo, llegamos sobre las 10:10, después de pasar el control de la puerta subimos al primer piso y entramos en el juzgado, entregamos las citaciones y los carnets de identidad y nos llevan a la misma sala donde estuvimos cuando el juicio de Diligencias Previas. ¡Qué cantidad de recuerdos y que diferente de entonces!, ni la misma angustia ni los mismos nervios.

Después de unos quince minutos vienen a buscarnos y nos llevan a unas oficinas, nos ofrecen unas sillas y nos dice el secretario del juzgado que es por los hechos ocurridos el día 6 de Octubre de 2010 (ver, en otro post os cuento el relato entero de una noche toledana)  y que por orden del fiscal nos tiene que preguntar si queremos actuar en calidad de acusación particular y testificar sobre ellos. Le comunicamos al secretario que no queremos hacer la acusación particular, porque lo único que queremos es que se aleje de nuestras vidas.

El secretario, tomando nota de todo cuanto decimos, le da a leer a mi hijo la declaración que hizo el día 6 para que se ratifique y para que añada, si quiere, cualquier cosa más relacionada con los hechos, Jose Luís, lee la declaración y se ratifica en ella, después me pregunta a mí por los hechos de ese día (no consta mi declaración en comisaría), le relato todo lo que yo presencie y mientras estoy hablando con el secretario le llama nuestra abogada por teléfono para que la espere que llegará en 10 minutos (como siempre puntual), el secretario le dice que ya hemos empezado, que la espera pero mientras va adelantando el informe.

Algo más de diez minutos después llega la abogada, acelerada como siempre, pero esta vez si la he visto más enterada y preparada de papeles y preguntas. El secretario le da copia del informe sobre la declaración de Jose Luís y sobre la mía, las lee y le dice que quiere hacernos unas preguntas, el secretario dice que perfecto y ella empieza a preguntarle a Jose Luís. Las preguntas están relacionadas sobre si Jose Luís había oido a el *innombrable*, insultar o amenazar a Patricia, a lo que él responde de manera afirmativa y el secretario lo incluye en el informe. Después me pregunta a mi y también a Jose Luís sobre el intento de atropello a Jose (mi marido) y a mí ese día, a lo que contestamos los dos de la misma manera, él aceleró el coche contra nosotros, que nos encontrábamos en medio de la calzada para impedir que se fuera, pero en el último minuto nos esquivó. El secretario incorpora al informe las últimas declaraciones, y le da copia a la abogada, dando por finalizada la declaración.

Salimos del juzgado sobre las 11:30, rápido comparado con la vez anterior, antes de despedirnos de la abogada le pregunto si sabe cuando saldrá el juicio, me dice que, más o menos en febrero es cuando ha empezado la fiscalía, lo primero han sido nuestras declaraciones, hay que aportar un informe de la asistenta social y de la sicóloga que están tratando a Patricia, esperar las alegaciones o refutaciones de la parte contraria, así que más o menos unos seis meses.

Así que nada, a esperar, ya digo: pasito a pasito.

 

Un artista en la familia

Decir que sólo hay un artista en la familia sería quedarme corta; todos tenemos algo de artista en diversas materias. No estoy muy segura de si alguno canta bien (sería lo único que no dominaríamos) ¡pero arte! por los cuatro costados (perdonarme, pero nos quedamos sin abuela hace tiempo).

Pero desde luego este primo se lleva la palma, menudo pedazo artista. Pongo un enlace a su blog para que lo veáis con detenimiento y una muestra para abriros boca.

http://javierguerreromansilla.blogspot.com/

¡Que lo disfrutéis!

PRIMER JUICIO (Diligencias Previas)

12 de Noviembre, 6:30 de la mañana, suena el despertador, es día laborable, pero hoy tengo una obligación más importante; es el juicio de diligencias previas sobre Orden de protección para mi hija.

El juicio es a la 10:30, pero como es viernes y está un poco lejos de mi domicilio, Jose (mi marido) dice que es mejor salir pronto, por el atasco. A las 8:10 ya estamos los cuatro, mi marido, mis hijos y yo, en el coche camino del juzgado, por supuesto encontramos retenciones de tráfico pero a la 9 menos cuarto ya estábamos allí, (es lo que tiene los nervios de Jose).

Para hacer tiempo nos vamos a tomar un café, por cierto la cafetería más cercana al juzgado está bastante lejos (nota para inversores en tiempo de crisis, abrir alguna cafetería por esa zona, que por cierto está llena de empresas, no sería mal negocio).

A las 10 menos cuarto entramos en el juzgado y subimos a la primera planta donde está el Juzgado de Violencia contra la Mujer nº 8 y esperamos (lo que tiene no saber), pero como Jose es súper nervioso empieza a pasearse por el pasillo y a leer cualquier letrero que se encuentra y nos dice que ha leído que el que tenga una citación pase por secretaría. Pues allá que nos vamos mi hija y yo, un señor muy amable le pide la documentación  y nos pasa a una sala de espera.

Yo atacada de los nervios porque  nuestra abogada no había llegado, pero callada para no poner peor a mi hija, así es que nos sentamos a esperar. Nosotras dentro y Jose y mi hijo fuera.

Sobre las 10:25 oímos que entraba alguien, decía el nombre de él  y que tenía una citación; llegaba con su abogada y con una chica jovencita, los vimos pasar, ellos no nos vieron gracias a que el señor amable cerró la puerta que comunicaba con el pasillo donde estábamos nosotras.

Pero si mi niña ya estaba mal, se puso todavía peor, y la abogada sin llegar. La llamo y tiene el teléfono apagado, pero enseguida llega un mensaje que ya está disponible, la vuelvo a llamar, y me dice que en cinco minutos llega.

Entra otro señor del juzgado y dice si soy la letrada de mi hija, le digo que no, que acabo de hablar con ella y que llegaba enseguida, dice que no me preocupe, que la sala está ocupada y que no empezamos todavía, cosa que me tranquiliza.

Al cuarto de hora (no 5 minutos) llega la abogada, le doy el informe de la sicóloga que está tratando a Patricia y los partes de baja que le faltaban, además de fotocopias de otros documentos que le faltaban, como no nos habíamos reunido con ella, excepto el día anterior por teléfono, empieza a hablar con Patricia sobre las denunciamos que habíamos puesto y las preguntas que le haría, etc., etc., etc.,  situación que agrava más, si cabe, el estado en el que se encuentra mi niña.

En la conversación telefónica de la noche anterior, nos dijo, entre otra muchas cosas, que iba a pedir al Juez que declaráramos todos, es decir, mi marido, mi hijo y yo, como testigos de alguna situación que hubiéramos vivido y sobre todo de los hechos del día 6 de Octubre (post anterior), pero hablando con ella digo que es mejor que solo entre yo, porque mi marido, aparte de estar enfermo de corazón, es una persona muy temperamental y si se calienta puede perder las formas.

En esas quedamos, repasamos las denuncias, los hechos y demás, hasta que a las 12 menos cuarto vienen a llamarlas que empieza el juicio.

Empieza el juicio y mi suplicio (bastante menor que el de mi niña), yo, en una sala, sola, sin saber nada, al cuarto de hora sale Patricia a pedirme otros documentos que no llevaba la abogada, gracias a que una es previsora y llevaba originales y fotocopias de todos los documentos.

Tres cuartos de hora después oigo a ni hija llorar, salgo de la sala pero no hay nadie, vuelvo a entrar y la sigo oyendo  llorar y hablar, vuelvo a salir y me doy cuenta que la sala de al lado es la de la sicóloga.

Sigo en la sala de espera, sola, de los nervios, entrando y saliendo, una hora más o menos después llega el bedel preguntando si Patricia sigue con la sicóloga, la llama y vuelve a la sala, la acompaña la sicóloga. Veinte minutos más tarde salen y vuelven a entrar en el despacho de ella.

Sigo en el pasillo, entrando y saliendo de la sala de espera, cuando veo que entra mi marido en la Sala, le habían llamado a declarar. Aquí ya sí que parecía un animal encerrado, no podía  estar quieta, ni sentada, ni levantada, saliendo al pasillo a mirar cuando salía; una locura.

Más de media hora después abren la puerta para que salga, voy al pasillo, pero antes de que salga de la sala le llama el Juez y oigo que le dice:” Señor Gil, ponga paz en su casa, que de este señor me ocupo yo”.

Sigo esperando, ahora me llamaran a mí, pero no. Llega Jose a la sala de espera y me cuenta su declaración.

Me dice que ha estado muy tranquilo declarando, con mucha pena y dolor y que todo eso se lo ha transmitido a juez, pues le ha dejado hablar todo lo que ha querido y a las abogadas les ha cortado y quitado la palabra varias veces para que él siguiera hablando; me lo cuenta y no puede evitar ponerse a llorar (todavía nos quedan lágrimas). Le ha dicho al Juez que somos una familia normal, decente, trabajadora, que nos habíamos enterado de su relación a los dos años, que le habíamos acogido en nuestra casa como uno más, incluso que la primera tarta y el primer cumpleaños feliz se lo cantamos en casa y que nos parece mentira lo que nos está pasando, que a veces creemos que es una película, que ha acabado con la paz de nuestra casa, que estamos destrozados y que no entendemos que nuestra hija, sin haber hecho nada, tenga que estar escondida, sin poder hacer su vida, que el juez le había dicho, en dos ocasiones, que pusiera paz en su casa que ya se ocuparía él de ese señor, porque José, cada vez que hablaba de Jesús, le llamaba señor.

Mi marido si que es todo un SEÑOR, con mayúsculas, y con su actuación nos sorprendió a todos, al Juez a las abogadas, a mi, e incluso a sí mismo.

Me cuenta que fuera ha estado hora y media con él enfrente, aguantado provocaciones, tanto de él como de su abogada, riéndose de ellos, haciendo bromas, vamos como de día de fiesta. Padre e hijo se han comportado y se han limitado a mirarle, hasta que una de las veces, ha salido su abogada y en tono alto, para que lo oyeran Jose y mi hijo, le ha dicho.” Vamos dentro que es muy violento”, y él contestó “Me sudan la poya”.

Mientras me lo está contado llega Patricia con la sicóloga, Jose se abraza a su hija y se ponen a llorar los dos, yo con una congoja que no podía (pero alguien tenía que aguantar el tipo) hablamos un rato con la sicóloga y nos deja a los tres en la sala de espera.

Padre e hija empiezan a contarse sus declaraciones, Patricia cuenta que todo el tiempo estuvo llorando, que no lo podía controlar, que el Juez la dejó hablar todo lo que quiso, que no la interrumpió, y que cuando vio que se ponía peor llamó a la sicóloga. La sicóloga le dijo que tenía un estado de ansiedad que si quería le daban una pastilla o hablaban, mi hija dijo que no quería pastillas y se fueron al despacho de la sicóloga.

Cuando volvió a la sala siguió haciendo su declaración, nos cuenta que cada vez que hablaba la abogada de él se quitaba las gafas y hacía gestos como si lo que contaba se lo estuviera inventando, haciéndole preguntas del tipo, “en qué fecha ocurrió lo que dice” y Patricia le contestó: “Mire fue una relación de 6 años, yo no sé si usted se acuerda de todas las fechas, estoy contando lo que a mí me pasó, pero no puedo decirle en que día, que mes pasó”.

Nos dice que cuando iba a abandonar la sala oye a la abogada decir que quiere llamar a declarar a la actual pareja de él, y que no puede evitar volverse y decirle que qué tiene que declarar si no la conoce a ella ni nada de su vida.

Media hora más en la sala de espera, hablando, llorando, Patricia cada vez peor, deseando irse a casa, no ver a nadie, acostarse y levantarse dentro de una semana, que pase todo, que está cansada, que no quiere saber nada, que está harta, un sin dios.

Llega nuestra abogada y nos dice que el Juez va a dictar orden de protección, que la declaración de Jose había sido decisiva, que había estado estupendo, que ella había pedido que declarara la familia, pero que había sido el Juez quien decidió llamar a declarar a Jose y nos cuenta la declaración del susodicho, dice que no tenía mucho sentido lo que decía, que se contradecía, que basaron la defensa en que el acosado había sido él por parte de la familia, que incluso esa misma mañana en los pasillos se había sentido amenazado por las miradas, cosa que su abogada dijo que había sentido ella también, toda una puesta en escena , su abogada no nos conoce y se había equivocado de señor, hasta que vio a Jose declarando en la sala. Mi marido dice a nuestra abogada que ellos no les han dicho nada y que los ojos no pagan contribución.

También nos contó que la actual pareja declaró que la trataba como una reina y que no era un maltratador. Por cierto la niña iba con minifalda, que casualidad, una de las cosas que denuncia Patricia es que durante el tiempo de su relación él no la dejaba ponerse minifalda porque eso era de putas.

Como son las 2:00 de la tarde, llevo desde las 10:15 dentro, tengo una necesidad imperiosa de ir al lavabo y mi hijo está desesperándose fuera, dejo a Patricia con su padre y salgo, mi hijo está de los nervios y helado, habló con él, se tranquiliza, voy al baño y vuelvo un rato con él.

En esas estamos cuando vemos que salen el susodicho y su novia, ella sube al baño y él se dirige a la calle (a fumarse un cigarro),  yo tranquilla le sigo con la mirada, él ni me mira, agacha la cabeza y sigue bajando los escalones, pero sale su abogada y le dice: “Jesús Manuel, que no puedes salir, no te deja el Juez”, él le pregunta que porqué y ella le dice, mirándonos a mi hijo y a mí “por la familia”, (si eso no es provocación), nosotros seguimos tranquilos y mirándolos y él sube las escalera, sin mirarme y cuando va a entrar me mira, os podéis imaginar cómo y da un portazo.

Vuelvo a entrar para decirle a la abogada que mi hijo necesita un justificante y le veo en la puerta de otra sala de espera al lado contrario de la nuestra, me mira solo un segundo, pero ya no se le ve tan contento. Otro rato más en la sala de espera mientras terminan el papeleo, mi hijo me llama por teléfono, está hasta las narices, como parece que no me necesitan salgo con él y nos vamos a la calle a esperarlos, al cuarto de hora, más o menos, me llama Patricia para que subamos, nos tienen que dar la notificación a nosotros también.

Subimos, le vuelvo a ver, estar vez un poco más encogido, y pasamos a un despacho donde nos dan el auto con la resolución del Juez que tenemos que firmar todos.

La resolución es: “Que se aprecian indicios de criminalidad de violencia de género y una situación objetiva de riesgo derivada de la misma, por lo que se acuerda ORDEN DE PROTECCIÓN, con alejamiento de 1000 m del domicilio, de su lugar de trabajo, y de cualquier sitio donde se encuentre, así como prohibición de comunicar con ella o con nadie de su familia en forma alguna, y especialmente prohibición de comunicar con sus padres o con su hermano. Y que tendrá vigor hasta que salga la causa”.

Firmamos, nos dan una copia a cada uno, a Patricia el original, que tiene que llevar siempre encima; la secretaria, para que salgamos y ante la petición de Patricia que no quería verlo, le retiene en su sala de espera hasta que abandonamos el edificio.

Las 3:30, no vamos para casa, contentos con la resolución, pero con la amargura de que en definitiva la situación no ha cambiado. Él sigue fuera y mi hija fuera de su casa en un domicilio protegido y nosotros viéndola, como mucho, una vez a la semana.

Pero como dice mi sobrino, esto es una carrera de fondo y el primer pasito ya lo tenemos dado.

EL HIJO DE ENCARNA

La señora Encarna, además de las cuatro hijas, tiene un hijo, Rafa; es el cuarto.

 

 

 

De pequeño le llamabamos “Rafalín” y le cantabamos:

Rafalín chiquitín,

quién te ha pegado.

Yo como soy chiquitín,

yo no lo sabo.”

Se enfadaba mucho, pero como era el pequeño… Hasta que ya tuvo unos 10 años y dijo que él se llamaba Rafa, y no contestaría por otro nombre.

 
 
 

En la vespa del tio Paco

Tenía catorce años cuando nació Gema (la cuarta) y se la llevaba con sus amigos a todas partes.

Es el artista de la familia, ya pondré algunos trabajos suyos. Le hizo un cuadro a mi hijo cuando era pequeño.

Se ha casado dos veces, tiene una hija, Nadia, que es preciosa y toda una señorita psicóloga.

Rafa vive en Valencia, esta semana ha estado un par de días en Madrid y nos hizo una visita.

Está más guapo que la última vez que le ví, más mejorado y más tranquilo ¿Será que  ya va teniendo unos añitos y va a sentar la cabeza de una vez?  Espero que si; yo le ví estupendo.

 

 

 

HUGO

El día 29 nació Hugo, el segundo hijo de mi hermana Gema (la cuarta de la señora Encarna).

Es precioso, morenito, con mucho pelo, redondito,para comérselo.

En estas fotos apenas tiene 6 horas.

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¡Que bonito!

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Preciosa foto de familia

¡Como presumode sobrino!

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Sus abuelos, Elena y Juan y su hermana Alba

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Su tía Eleni

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¡Que tierno!

Y en estas con cuatro días.

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¡Que papada!

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Con su abuela Encarna

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La tía Encarni (la tercera de las tres)

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Está blandito

LO QUE DA DE SÍ UN MES

DOS PRIMERAS SEMANAS

GANDIA (VALENCIA)

Playa, tumbona y unos cuanto libros.

Relax total

Playa de Gandia

Playa de Gandia

Restaurante Ripoll

Restaurante Ripoll

¡Vaya Playa!

¡Vaya Playa!

Los vigilantes de la Playa (Luis, mamá y Jose)

Los vigilantes de la Playa (Luis, mamá y Jose)

Un buen arroz  y una mejor cena con amigos y mi mama.

Josefina e Irene

Josefina e Irene

Antonio, Jose y el bogavante

Antonio, Jose y el bogavante

Venga que podeís

Venga que podeís

Juan, Irene y Josefina

Juan, Irene y Josefina

Antonio, Jose y Juan

Antonio, Jose y Juan

Josefina y yo

Josefina y yo

Juan, Jose e Irene

Juan, Jose e Irene

Mi mamá y Luis

Mi mamá y Luis

Antonio, Josefina y Yo

Antonio, Josefina y Yo

Jose , Antonio y la mariscada

Jose , Antonio y la mariscada

Mi mamá y Luis

Mi mamá y Luis

Mi mamá y yo

Mi mamá y yo

Luis y Jose

Luis y Jose

Y hasta me dio tiempo para formar parte de un grupo musical, “LOS DESESPERADOS DE GANDIA”  (Estamos en espera que nos graben nuestro primer disco,ja,ja). Nuestra primera actuación la hicimos en el restaurante Kibon, de nuestro buen amigo Uruguayo, Juan.

Los Desesperados de Gandia

Los Desesperados de Gandia

Los Desesperados de Gandia

Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos......

Los Desesperados de Gandia

Los Desesperados de Gandia

Los Desesperados de Gandia

Los Desesperados de Gandia

Los Desesperados de Gandia

Los Desesperados de Gandia

TERCERA SEMANA

LOS ALCÁZARES (MURCIA)

De Gandia nos fuímos a Los Alcázares; allí tiene una casa mi Tía Maria Paz (hermana de mi madre) y mi Tío Toni.

A la sombra de una sombrilla

A la sombra de una sombrilla

En el chiringuito

En el chiringuito

En el chiringuito

En el chiringuito

Comiendo en el San Antonio

Comiendo en el San Antonio

Comiendo en el San Antonio

Comiendo en el San Antonio

¡Fumando y bebiendo!, que ejemplo para su sobrina

¡Fumando y bebiendo!, que ejemplo para su sobrina

No me digaís que no es un santo

No me digaís que no es un santo

Jose, Toni y yo

Jose, Toni y yo

Toni, Mari Paz y yo

Toni, Mari Paz y yo

Cenando en un italiano

Cenando en un italiano

Mi Tía Charo (otra hermana de mi madre), también tiene casa en Los Alcázares, y mis primas Rosi, Susana, Sonia y Raquel (la parte Guerrero) estaban allí con todos sus hijos, en las fotos solo están los más pequeños.

Nicolás, Victor y Jako

Nicolás, Victor y Jako

Victor

Victor

Nicolás

Nicolás

Clara

Clara

CUARTA SEMANA

MADRID (BROCHE FINAL)

Mi primo Benjamin (la parte del Real) y sus hijas Daniela y Jimena, volvían de su viaje a Rusia para pasar unos días en Madrid antes de su vuelta a Venezuela. Mi Tía Valle, su madre, se pasó el mes de Agosto en Baena con sus hermanas y también vino a Madrid para volverse con ellos. Y mi prima Rosa de Manresa que ¡no se lo iba a perder! ya había reservado “suite” con antelación.

Unos días estupendos, todos esperamos poder volver a disfrutarlos, pero esta vez les debemos visita, así que tendremos que ir a Venezuela (de paso conozco de una vez a mi primo Arístides).

¿Me dará depresión postvacacional?. Va a ser que no