UN DÍA INOLVIDABLE

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Unos cuantos compañeros tomábamos  café al mediodía antes de entrar a trabajar, siempre en el mismo sitio.

Cuando llegué, ya estaban todos. Ahí estaba él, a mi me pareció más guapo que otras veces ¡Esos ojos! Hacía tiempo que me gustaba, pero él parecía no darse cuenta.

Sin embargo aquél día me miraba de forma diferente.

-¡Hola!

-¡Hola!, llegas un poco tarde, casi nos tenemos que ir.

-El dichoso autobús, cada día tarda más.

– Quiero hablar contigo ¿quedamos cuando salgamos de trabajar?

-Vale, ¿qué tienes que decirme?

-Te lo digo luego, con más tiempo.

Nos fuimos a trabajar, tenía el corazón que me daba brincos, de los nervios. La tarde no pudo ser peor, se fue la luz y no pudimos hacer nada en la oficina. Toda una tarde, sin hacer nada y deseando que llegara la hora de la salida. Se me hizo eterna.

Estaba esperándome en la puerta cuando salí. Estaba tan nerviosa que no sabía si se me entendería cuando hablara.

-¿Tomamos algo?

-Vale

Empezamos a caminar y llegamos a una cafetería, cerca del trabajo, pero no tan cerca como para que pudiéramos encontrarnos a algún compañero. Cada vez estaba más nerviosa, y él allí, tan tranquilo. Pidió una cerveza para él, y un  Trinaranjus de limón para mí (era lo que yo bebía entonces).

-¿Qué es lo que tenías que decirme?

-Que me gustas, que si quieres salir conmigo. No hace falta que me contestes ahora, piénsatelo, pero que sepas que es en serio. Quiero salir contigo y me gustaría que fuera para toda la vida.

– No tengo nada que pensar. Tu también me gustas y ¡Sí! Quiero salir contigo.

Hoy hace 33 años de ese día.

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