¿PESADILLA?


Este relato es del cuarto concurso el fin del mundo, en el cual, somos el único superviviente y no sabemos si es un sueño o es que nos volvimos locos. (Se utilizará el narrador en segunda persona) 

Este fue mi relato, no gané, pero quedé octava junto con otra compañera

Te despiertas sobresaltada, apenas hay luz, paseas la mirada y no reconoces el lugar donde te encuentras. Otra vez la pesadilla. No sabes cuánto tiempo, días, han pasado, no sabes. Te levantas con el mismo desánimo de las últimas veces, sales al exterior. Ya sabes lo que vas a encontrar: NADA.

Empieza a amanecer, la ausencia de sonido taladra tus oídos. Ni asomo de vida, nada, incluso el aire parece haber desaparecido; sabes que no, porque respiras. Terreno yermo a tu alrededor. Edificios que bullían de vida, ahora se presentan como esqueletos de dinosaurios, descarnados, desnudos y te miran y te hablan, con sus mandíbulas sonrientes y macabras: ¿Qué haces aquí? No es tu lugar. Ve con ellos. Pero ya no hay nadie.

Sigues caminando, quizá todavía quede alguien que, como tú, esté buscando. Intentas salir de la ciudad, puede que en las afueras todavía quede vida. No puedes, un muro invisible te devuelve una y otra vez al mismo sitio. Y sigues caminando, caminando. Las mismas calles, o no, ya no logras discernir, todas son iguales, todas con el mismo aspecto: grises, oscuras, muertas; hasta el color ha desaparecido.

¿Qué es lo que ocurre? Lo último que recuerdas de tu vida anterior no te da pistas para aclararlo. Aquella noche, después de apagar el ordenador, vas al baño, te asomas a las habitaciones de tus hijos, los arropas, apagas la televisión —que siempre dejan encendida— y te acuestas al lado de tu marido que duerme plácidamente. Empiezas a contar: uno, dos, tres… no has llegado a cuatro cuando Carmen, tu perra, pega un salto y se acuesta a tu lado. En mitad de la noche, el ladrido de Carmen y un resplandor te sobresaltan, pero estás tan cansada que sigues durmiendo. Cuando abres los ojos ya no hay nada.

“Todo es una pesadilla” —te dices, pero sigues caminando. En un edificio, a lo lejos, pareces ver una luz que parpadea, te acercas corriendo, pero cuando llegas te das cuenta que era el reflejo de los últimos rayos de sol, no hay nadie, no hay nada.

Te adentras en el interior, derrumbada, cansada. Encuentras un lugar donde reposar, el sueño se apodera de ti, tus ojos se cierran. Mañana despertaré y todo habrá sido una pesadilla.

Te despiertas sobresaltada, apenas hay luz, paseas la mirada y no reconoces el lugar donde te encuentras. Otra vez la pesadilla. No sabes cuánto tiempo, días, han pasado, no sabes. Te levantas con el mismo desánimo de las últimas veces, sales al exterior. Ya sabes lo que vas a encontrar: NADA.

Anuncios

2 comentarios en “¿PESADILLA?

  1. Muy buena mezcla de realidad y ficción, me ha gustado. Son los tuyos, incluso Carmen – tengo que conocer a este nuevo miembro de la familia que se te ha colado hasta en los relatos-, el vínculo con la realidad que te rodea y que desaparece cuando despiertas desamparada en una pesadilla.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s