UNA MUJER INVISIBLE


Su nombre no importa, de cualquier manera lo olvidarías pronto; ¿cuántas veces lo ha dicho y nadie lo recuerda?

No hay nada destacable en ella, nada que llame la atención. No es alta ni es baja, no es delgada ni gorda, ni guapa ni fea, no es tonta, pero tampoco lista.

Nadie la llama nunca por teléfono, lo ha dado millones de veces, pero su teléfono está mudo.

En las reuniones, no importa el lugar que ocupe, aunque estuviera en el centro, nadie repara en ella.

Durante las conversaciones, cuando alguna vez se atreve a decir algo, a las dos palabras la conversación la acapara cualquier otro, ni siquiera la han oído.

Le gusta ir al parque, antes les echaba pan a las palomas, pero desistió porque no se acercaba ninguna, no la veían. Ahora se limita a sentarse en un banco y ver pasar la vida (que nunca tendrá) por delante de ella.

Cuando llega a casa, si por casualidad coincide con alguien en el ascensor, no la saludan, es como si no existiera. Y al abrir la puerta de su casa, nadie sale a recibirla, ni su gato. Ya ha dejado de comprarle comida porque siempre la tiene que tirar, el gato no la ve y prefiere salir a la calle a buscarla.

Al llegar al trabajo encuentra las tareas que tiene que hacer encima de su mesa, nadie le dice nada. Tiene cientos de compañeros que no saben que está ahí.

Si alguna vez, cuando estéis paseando, sentís como un escalofrío, es ella que acaba de pasar y si alguna vez escucháis un grito desgarrador, que no sabéis de donde proviene, es ella la mujer invisible, que está intentado llamar vuestra atención.

Es muy fácil reconocerla, sólo mirar con atención a vuestro alrededor y allí estará, esperando a deciros de nuevo su nombre.

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6 comentarios en “UNA MUJER INVISIBLE

  1. Lo cierto es que un escalofrío ha recorrido mi cuerpo mientras leía este post, y después me ha sido inevitable pensar…. ¿sería ella?… Un beso.

  2. Coincido con Neruda, Lupe. Me ha dado que pensar.
    Todos hemos sido invisibles alguna vez. Aunque debe ser horrible serlo continuamente.

  3. ¿Has mirado bien, Neruda?, porque podría ser ella, o que tenías la ventana abierta
    Muchos besos

    No es muy agradable, Iván, muchas veces he sido invisible, no todo el tiempo, por suerte, pero sobre todo en la adolescencia, no es que fuera invisible, sino que casi no existía.

  4. Sabes algo Lupe?…. creo que sé su nombre… SOLEDAD. A todos alguna vez nos ha acompañado y nos ha hecho sentir ese gran vacío.

  5. Me gusta cómo has rediseñado tu página porque facilita la búsqueda de entradas antiguas de tu blog y así he podido releer alguno de tus cuentos. Me encantan tus historias; creo que deberías continuar condándonoslas.
    En cuanto a tu mujer invisible, supongo que todos, en mayor o menor grado nos hemos sentido así en algún periodo de nuestra vida. Pero, dándole la vuelta a la tortilla, ¿no nos gustaría en ocasiones aprovecharnos del poder que nos puede ofrecer esta capa de invisibilidad?

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