SAN ANTONIO DE LA FLORIDA


 

 En otro tiempo la orilla izquierda del río Manzanares, a las afueras de la Puerta de San Vicente, era una agradable campiña muy concurrida por los madrileños los días de fiesta. Aquí se erigió en 1732 una ermita con una imagen de San Antonio de Padua, que pronto alcanzó gran devoción popular. Su célebre romería del 13 de Junio, donde acudían y aún acuden las jóvenes casaderas a pedirle un buen novio al santo, es una de las tradiciones más arraigadas de Madrid.

 

La verbena de San Antonio se celebra desde el siglo XVIII. La fiesta comenzaba el 12 de junio, donde las muchachas ataviadas con mantones de Manila charlaban en los merenderos cercanos al río.

 

Desde el siglo XIX las mozas casaderas y las modistillas acudían a la ermita con 13 alfileres que arrojaban en la pila de agua bendita y posaban su mano sobre ellos, cada alfiler que quedaba prendido en la mano, sería un novio.

Esta tradición popular todavía se lleva a cabo y cada 13 de junio las madrileñas hacen cola para meter la mano en la pila de los alfileres. También es tradición en este día comer los “panecillos del santo”, que reparten los hermanos franciscanos para conmemorar los que el Santo Abad de Padua daba a los pobres.

 

Los orígenes de la ermita de San Antonio se remontan a 1720, cuado bajo el auspicio de una institución llamada “Resguardo de las Rentas Reales”, el arquitecto José de Churriguera construyó entre la Montaña de Príncipe Pío y la Moncloa una pequeña ermita bajo la advocación de San Antonio de Padua.

 

Fue derribada en 1768  al interponerse en  las obras de apertura de la carretera de Castilla, por lo que Carlos III mandó a Sabatini construir una nueva en 1770 que a su vez fue derribada en 1792 por interponerse, esta vez, a las obras de remodelación de los jardines de la Florida y la Moncloa.

 

 

 

 

 

 

Como la ermita de San Antonio era objeto de gran devoción, Carlos IV ordenó levantar un tercer y definitivo templo. Fue construido por el arquitecto italiano Francisco Fontana entre 1792 y 1798. Consta de una plata de cruz griega, con cúpula sin tambor y linterna. En el exterior destaca la fachada, la cual consta de un solo cuerpo decorado con dos pilastras dóricas, pero lo más interesante del edificio son los magníficos frescos con los que el pintor aragonés Francisco de Goya decoró su cúpula y bóvedas. Destacables los frescos de la cúpula en donde representó uno de los milagros de San Antonio: el hacer hablar a un muerto para salvar a su padre, acusado injustamente de su asesinato.

 

Para garantizar la conservación de sus pinturas, el edificio fue declarado Monumento Nacional en 1905 y más tarde, en 1928, se construyó a su lado una iglesia idéntica, para trasladar el culto y reservar la original como museo. Para entonces, esta capilla era además panteón conmemorativo del artista, pues en 1919 se trasladaron sus restos, traídos desde Burdeos, donde había muerto en 1828.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios en “SAN ANTONIO DE LA FLORIDA

  1. Me diste la idea y tengo pensado poner de vez en cuando rincones interesantes de Madrid.
    Un beso

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