LA CUARTA


 

La cuarta hija de Encarna (la quinta en jeraquía) se llama Gema.

 

No aparece en la cabecera porque cuando ella nació ya existían las fotos en color.

 

Las tres éramos mayores, y nuestro hermano ya tenía catorce años.

 

Él se encargaba de llevarla de paseo con todos sus amigos, por eso de pequeña siempre fue un poco “manolo”.

 

Tendría más o menos un año cuando se casaron mis hermanas, la primera en Septiembre del 77 y la tercera en Abril del 78. (Felicidades hermana por tu treinta aniversario de boda).

 

Así que nos quedamos solas. Por entonces mi novio (hoy mi marido, y por muchos años más) y yo, nos habíamos comprado piso y teníamos la economía un poco ajustada (sabeís lo que es eso ¿no?); con lo cual pasábamos las tardes del fin de semana en casa de la señora Encarna con la niña.

 

Mi madre eso de dejar solos a los novios, cómo que no, así que cuando tenía que ir a la cocina, o se ausentaba por algún motivo, dejaba a la niña encargada de “vigilarnos”, y desde luego estaba bien enseñada, porque si se acercaba para darme un beso, la niña rompía en gritos llamando a MAMA.

 

Más que nuestra hermana, para nosotras fue un aprendizaje a ser madres.

 

Le escribí esto cuando nació:

 

Cuando alcanzábamos

Nuestra adolescencia,

Nos sorprendió madre

Con tu presencia.

 

La piel blanca

De primavera

Y negro el pelo

De noche serena.

 

Tus enormes ojos

No saben tristezas,

No conocen penas

De viejas leyendas.

 

Tus ojos no han visto

La figura enhiesta

De la amargura que llama

Siempre a nuestra puerta.

 

No saben de odios,

Rencores, ni guerras,

De vivir odiando

A quien tienen cerca.

 

Tus sueños no enturbian

La vana existencia

Que todos llevamos,

Cuando hay “experiencia”.

 

Tú, inocencia clara,

De hermosa belleza,

No sabes la lucha

Que pronto te espera.

 

Tú, luz hermosa,

Clara y fresca,

Vives en un mundo

Lleno de belleza.

                     G.R.G.

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8 comentarios en “LA CUARTA

  1. Precioso poema. A veces odiamos a nuestros hermanos cuando son pequeños. Ese odio siempre es amor camuflado. La de perrerías que le habré hecho yo a la mía… No le he hecho poemas pero le escribí un monólogo bien chulo (palabras suyas).
    🙂
    Preciosa poesía, por cierto.
    Un beso!

  2. Pues yo soy la pequeña de tres hermanos, y me llevo con ellos bastante, 11 y 8 años respectivamente. Siempre me sentí la pitufa, pero conforme va pasando el tiempo y “vamos pa viejos”, parece como si esa diferencia se redujese; cada día que pasa son más importantes en mi vida (si cabe)

  3. Gracias Iván,
    para mí es un lujo que visites mi blog y siempre me dediques elogios.
    Te sigo visitando.

  4. Hola Luna.

    Hoy he tenido el día un poco movido aunque he visitado tu blog, un poco por encima, prometo que mañana lo haré más despacio y te dejo comentarios….

    Es verdad que el tiempo reduce la diferencia de edad entre los hermanos, sobre todo cuando los “pequeños” están en las mismas situaciones (mamás). y desde luego para mí mis hermanos, la familia en general, es lo más importante que tienes en la vida.

    Un saludo paisana.

  5. no sabía de tu vena poética Lupe.
    En cuanto a la cuarta, hay que ver lo pizpireta que era, con los ojos tan grandes y negros y el salero que le rebosaba.
    Un beso para las cuatro.

  6. hola lupe nos ha gustado muchisimo y nos hemos emosionado
    la tia lloraba, leyendo toda la lectura tan maravillosa que has,escrito,
    tienes tanta inteligensia y tanta dulsura,
    que pasada de sobrina que tenemos un 10 parati felicidades,

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