Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 5.100 veces en 2013. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 4 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Carlos y Luisa

—¿Escucháis la canción, mi señor Carlos?

—Tranquilizaos, mi querida Luisa. Reposad y tomaos esta poción que ha preparado el galeno.

—¿Pero es que no lo oís?, me llega el sonido por esa ventana, vos lo deberías de escuchar también.

—Las ventanas están cerradas, y vos sabéis que tanto mi oído como mi entendimiento no son muy finos.

—Es la misma canción de siempre. La que me persigue desde que llegué a la corte. La que me culpa de la falta de descendencia.

—Creo que ya sé la canción que decís, a mi me hace mucha gracia. A ver, cómo era… “Parid, bella flor de lis, que en aflicción tan extraña, si parís, parís a España, si no parís, a París”. Qué ingenioso es el pueblo. Desde luego que sois la más bella flor de lis y no os preocupéis, en cuanto estéis recuperada, pensaremos en “parís”, no hay nada que quiera en este mundo más que a vos.

—No me recuperaré, me han envenenado, necesitan sucesión. Ellos creen que el problema es mío, me quitan de en medio y os proporcionan otra princesa fértil. Ya sé que me queréis, pero para tener hijos se necesita algo más que el amor. De nada valen los remedios ni los rezos, para tener descendencia deberíais haber yacido conmigo.

—Pero… si me acuesto con vos todas las noches.

—Estoy demasiado débil para explicaos la diferencia. Además, en cierta forma, si he tenido un hijo…, a vos.

—¡Bien!, eso significa que vos también me queréis.

—Escuchad, mi señor. Yo no os quería, yo quería a mi primo, el delfín, y ser reina de Francia. Cuando mi tío concertó mi boda con vos le rogué, le supliqué que no lo hiciera; fueron vanos mis intentos. Yo no quería casarme con “el hechizado”; todos, en la corte francesa, murmuraban de vuestras incapacidades e incluso llegaron a la corte las cancioncillas que os dedicaba vuestro “ingenioso” pueblo.

—¿A mí también me hacen canciones? Por favor, mi señora, cantadme alguna.

—Un niño, sin lugar a dudas. ¡En fin!, una de ellas decía: “el príncipe, al parecer, por lo endeble y patiblando, es hijo de contrabando, pues no se puede tener”.

—Pues también es muy graciosa, ¿no os parece? Pero ahora tengo una duda, ¿me queréis o no me queréis?

—Ya os he dicho que no os quería. La última vez que vi a mi tío fue en la capilla. Él se dirigía a rezar como cada día y allí, bajo aquél Cristo que nos miraba con su triste semblante, me postré de rodillas y le supliqué, por última vez, que no me obligara a casarme con vos. Sin dignarse a mirar hacia mí y apartándome de un empujón me dijo: “Sería gracioso que la reina católica de España impidiese que el rey cristianísimo de Francia fuese a misa”. No fue eso lo peor, si no que añadió: “Señora, deseo daros un adiós para siempre; la mayor desgracia que os  pudiera acontecer es que volvieseis a Francia”. Y aquí me tenéis, sin parir y sin poder volver a París. Poco importa ya nada de eso, pues moriré en breve.

—Amada Luisa, no digáis esas cosas. ¿Cómo viviré sin vos?

—Aprenderéis u os enseñaran. Veo que mis fuerzas me abandonan, pero quiero deciros una última cosa. Sin haberos querido, nadie os querrá como yo.

Sueños

Monte Olivos Panoramica-6

¡Jerusalén! ¡Oh, Jerusalén!

Pasear,  en la ciudad vieja, por la Explanada de las Mezquitas.  Acercarme a la iglesia del Santo Sepulcro para ver el Calvario; a la Basílica de las Naciones en el Monte de los Olivos. Dejar mi plegaria en el Muro de las Lamentaciones. Imbuirme de las tres culturas;  tocar cada piedra, cada muro, para llenarme de historia y de historias. Visita obligada al “Santuario del libro” y admirar los manuscritos de Qumrán.

Sueños, sueños. Quizá en otra vida.

Desintoxicación

Me ató de pies y manos. Afiló el cuchillo y empezó a cortar. De uno en uno, despacio; trocitos minúsculos que, al desmoronarse, formaban un pequeño montículo. Paró un momento, me miró y dijo: “Me lo agradecerás”. Reanudó su tarea con más ahínco; uno tras otro hasta acabar con los veinte. Comprobó que no quedaba ninguno  y sonrió satisfecho.

 

II Certamen Literario Divalentis “152 Rosas Blancas”

Ya tenemos el II Certamen de Divalentis. Participé en el I Certamen y tuve la suerte de ser seleccionada para “150 Rosas”. Una experiencia increíble. Os lo recomiendo. ¿A qué esperáis?

EL AMOR DE LUCÍA

Relato del quinto concurso. Premisas: el amor, en el cual, tenemos que salvar su vida, hasta el punto en el  que estaremos dispuestos a arriesgar la nuestra propia si es preciso. (Se utilizará el narrador en primera persona y el epistolar) Debemos escoger bien el desencadenante, y los diferentes puntos de giro, para que el desenlace nos haga culminar el sabor de dicha historia. Esta vez quedé en novena posición.

Mi vida se rompió hace diez meses, a las 12:00 de la mañana del 14 de mayo, cuando el doctor nos dio la noticia. Sin palabras rimbombantes, seco y frío, nos comunicó que tu vida se acababa, que te quedaba poco tiempo y solo un milagro podría impedirlo.

Era una rara enfermedad, con un complicado y maldito nombre que soy incapaz de pronunciar. Apenas había investigación sobre ella, lo único que podían hacer era administrarte fármacos para cuando apareciera el dolor, que aparecería.

La primera reacción fue negarlo, ¿no podía ser? ¡Tú, no!; después la rabia y la impotencia me convirtieron en un ser irracional, hasta el punto de querer agredir al doctor. Tu madre fue la que acudió en mi ayuda y —a pesar de su dolor— con gran esfuerzo, logró calmarme.

Con la información que nos proporcionó me dedique a investigar por internet casos parecidos. No me importaba el lugar del mundo donde tuviera que ir, si con ello conseguía salvarte. Aunque la búsqueda no fue fructífera, apenas unos tres pacientes con tus mismos síntomas, dos de ellos ya fallecidos y el tercero en fase experimental. Era un noruego, de 40 años, que estaba en el National Hospital University de Oslo, habían conseguido hacerle un trasplante con éxito, ahora estaban en espera de ver si remitía la enfermedad.

Dos días después me encontraba a las puertas del hospital. Con mi mal inglés, le expliqué a la recepcionista que necesitaba ver con urgencia al doctor Bergen; ésta, con una amplia sonrisa, me contestó que era imposible, necesitaba cita previa. Rogué, supliqué y al final amenacé con no moverme de allí hasta ver al doctor. No sé cuál de estas cosas hicieron reaccionar a mi interlocutora, quizá la desesperación que vio en mí, pero al final accedió a hacer una llamada por si hubiera posibilidad de que me recibiera.

Unas horas más tarde, en el despacho del doctor Bergen, éste me explicaba las pocas posibilidades y los múltiples inconvenientes de la enfermedad. Primero: encontrar un donante compatible, segundo: la vida del donante corría peligro y sin garantías de que el trasplante fuera efectivo. Me ofrecí voluntario, le dije que empezara haciéndome las pruebas necesarias para ver la compatibilidad, que lo importante para mí era salvarte. Me miró con una especie de tristeza en sus ojos, pareció vacilar, pero al final accedió a visitarte, tenía dos semanas libres y las aprovecharía para ver tu caso.

Al final no fueron dos semanas, más de tres meses estuvo en el hospital. Cada día que pasaba me sentía más seguro de que una parte de mí te salvaría. Ese sentimiento es el que me tenía en pie y no dejaba que me derrumbara cuando te veía consumirte un poco más cada día.

La mañana que nos iban a dar los resultados de compatibilidad, me encontré con que el doctor había vuelto a Noruega. Me dijiste que habían sido negativos y que él ya no podía hacer nada. A duras penas reprimí mi dolor, te llené la cara de besos, intenté dibujar una sonrisa y te prometí que seguiríamos luchando, que juntos lo lograríamos. Tú, sí que me devolviste una sonrisa auténtica, tus ojos, ya hundidos, tenían un nuevo brillo y contestaste: “Seguro, mi amor, seguro”

Hoy, 12 de febrero, a las 18:00, has dado tu último suspiro entre mis brazos. Hoy se ha ido mi vida. Cojo la carta que, entre sollozos, me entrega tu madre y apenas puedo leer tus últimas palabras.

¡Amor mío!

Solo te he mentido una vez, los resultados eran positivos, no podía permitir que pusieras en peligro tu vida. Puede que hubiera una posibilidad de salvarme, pero era más cierto que tú podrías morir. Te necesito vivo.

Vive, vive por mí, vive por los dos. El dolor pasará, cada día será menos intenso, no te hundas.

Necesito que vivas, tu vida será la mía. Sé que siempre estaré en tu corazón, por eso tienes que vivir, mientras tú lo hagas, yo seguiré viva.

Te amo con cada poro de mi cuerpo; miento si digo que no me importa irme: te dejo aquí. Has sido lo mejor que hubiera podido soñar.

Vive, mi amor, vive por mí.

Te quiero

Lucía.

UN MUNDO POR DESCUBRIR de Itsy Pozuelo

Parafraseando el título de la novela: Acabo de entrar en un mundo por descubrir, de la mano de los autores con los que comparto en “150 Rosas” de Divalentis.

Una de de ellos, Itsy Pozuelo, bloguera y autora de “Vida entre Tinieblas”, presenta su segunda obra.

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Título: Un mundo por descubrir
Nombre: Itsy Pozuelo
Ilustrador de la portada: Jaume Moreso
Formato: 15×21 rústico con solapas
Número de páginas: 215
Precio: 12€ (más gastos de envío)
Género: Fantasía, suspense, juvenil
Editorial: Ediciones JavIsa23
Publicación oficial: 26 de Febrero de 2013
Web autora: www.itsypozuelo.com
Web editorial: www.edicionesjavisa23.com
Hazte con él mandado un mail a: krys_ct@hotmail.com

 Sinopsis:  Zoe es una cantante de éxito, su vida parece ser maravillosa, hasta que su hermana Lucía es asesinada.
Semanas después, conoce a Christian, un atractivo joven en la sala de espera del psicólogo, al que acude por primera vez aconsejada por su madre. Ese mismo día comienza a entablar una amistad con el joven, cuando éste la ayuda a librarse de unos periodistas, pero al volver a casa descubre el cadáver de su madre, también ha sido asesinada.
Ante la imposibilidad policial de resolver el caso, debido al acoso periodístico al que es sometida la investigación por tratarse de los asesinatos de los familiares de una gran estrella, y tras encontrar el diario y unas fotografías de su hermana, Zoe, con la ayuda del comisario que lleva el caso y de Christian, decide cambiar su nombre y su aspecto, para no ser reconocida, e infiltrarse en el ambiente en el que vivía su hermana antes de morir.
En ese ambiente conoce a un grupo de chicos y poco a poco va estableciendo una fuerte amistad con ellos, sin embargo, ¿puede confiar en ellos? ¿O puede ser que alguno de ellos tenga que ver con las muertes de su hermana y su madre? Todos ellos parecen tener algo que ocultar.
Una novela que no te dejará indiferente, con un ritmo trepidante que te enganchará desde el principio hasta su inesperado final.

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