Como os comenté, las vacaciones empezaron con la reboda de mi prima Rosa.
El día anterior a la boda mi hija nos llevó a la estación de Atocha para coger el Ave con destino a Lérida, donde nos esperaba Pepe, el marido de mi prima, mi tito Rafael y mi primo Chiqui, desde allí en coche a Manresa, para reunirnos con el resto de la familia que nos estaban esperando para comer, nada menos que SALMOREJO.
Hacía un año que no los veía, desde la reunión de los Reales en Baena en Agosto pasado, fue una alegría volver a verlos, los mayores estamos más o menos igual, pero los pequeños, ¡cómo han crecido!. Por la noche cenamos en casa de mi prima Loles, donde nos hemos quedado a dormir y bañarnos en su piscina mi marido y yo, era su cumpleaños y lo estuvimos celebrando.
Al día siguiente, la boda, era por la noche, pero Rosa nos invitó a mi prima Rosa de Baena, su marido, mi marido y a mí, a comer en el hotel donde se iba a celebrar la ceremonia. Había reservado habitaciones para que pasaramos la noche, por si se bebía de más, y estuvimos preparando el salón para la celebración, poniendo las tarjetas en las mesas, y la carta del menú (que luego podemos utilizar como punto de lectura), todo ello fabricado por mi prima, que es una manitas.

La ceremonia fue muy emotiva, Fanny, la hija de Pepe y Rosa, tuvo que decir unas palabras, que no le salían porque estaba llorando a moco tendido y con ella el resto de la familia, pero era llorar de alegría.
La cena fue estupenda, lo pasamos en grande, con baile incluido y mi tito Rafael le cantó a su hija, una canción preciosa.



Y aquí estamos toda la familia del Real, menos los novios.

Mi marido con la pequeña de la familia que tiene una cara y unos ojos negros para comersela.

El siguiente día comimos en casa de Loles y Vicent una paella que hizo mi tito Rafael, el experto en paellas y fideuas, y la cena en casa de mi prima Mari y Angel, los padres de la de ojos negros.
El cuarto día lo tomamos de relax, porque había que hacer las maletas para el crucero. Comimos con Loles, Vicent y Laura y nos bañamos en la piscina, mi marido más que bañarse se echo una siestecita, lástima que no haya fotos.
Por la noche salimos a cenar todos juntos, para despedirnos de los que se quedaban.

Mi tito Rafael, mi tita Yayo y mi tita Paquita; ellas son las hermanas de mi padre.
A las cinco de la mañana nos recogió un autocar que nos llevó al aeropuerto de Barcelona para coger el avión con rumbo a Estambul.
