Junio 2008


Entre los pocos supervivientes que huyeron despavoridos al finalizar la guerra de Troya se encontraba el príncipe Bianor, el cual, tratando de evitar la masacre, se dirigió al puerto buscando alguna nave con la que abandonar el país.

Al no encontrarlas, se abrió camino hacia Grecia y después a Albania, donde fundó un reino. A su muerte, su hijo Tiberis, le sucedió en el trono. Tiberis tenía dos hijos, Tiberis y Bianor. El primero, legítimo de su matrimonio y el segundo engendrado con una bella aldeana llamada Mantua.

Tratando de evitar los problemas de sucesión en el reino, Tiberis dotó de una fabulosa riqueza a la aldeana Mantua y a su hijo Bianor, expulsándolos del reino rumbo a Italia.

Una vez en Italia, y en la región del norte, esta aldeana fundaría la ciudad de Manto, hoy conocida por Mántova.

Cuando Bianor alcanzó la madurez, se vio influenciado por un sueño, donde el dios Apolo le aconsejaba rehusar al reino que le ofrecía su madre, tomando la decisión de partir con sus huestes en dirección a la tierra donde muere el sol.

Antes de la partida, aconsejado por su madre, se puso el prenombre de “Ocno”, cuyo significado era “el don de ver el porvenir en los sueños”.

El viaje, que duró aproximadamente diez años, quedó interrumpido una noche, en la que de nuevo se le volvió a manifestar el dios Apolo, indicándole que, en ese mismo lugar debería fundar una nueva ciudad a la que tendría que ofrendar su vida.

Cuando Ocno despertó, pudo ver con sorpresa un terreno hermoso, apacible, rico en vegetación de encinas y madroños, con abundante agua. Cerca de este lugar, pastoreaban con sus rebaños unas gentes de carácter bondadoso y amable, llamados “Carpetanos” ó “Los sin ciudad”, los cuales esperaban una señal de los dioses que les indicase donde asentar su patria.

Ocno les contó su sueño y allí mismo empezaron a construir una muralla, casas, un palacio y un templo. Cuando la ciudad estuvo acabada y se dispusieron a consagrarla a los dioses, surgió nuevamente el conflicto, ya que, mientras que unos eran partidarios del dios Apolo, otros no lo eran.

Ocno volvió a convocar a Apolo en uno de sus sueños, suplicándole que diera una respuesta a este conflicto.

Apolo volvió a aparecer y le indicó dos cosas importantes: la primera, que la ciudad debería consagrarse a la diosa “Metragirta”, llamada también “Cibeles”, diosa de la tierra, hija de Saturno, y la segunda, que había llegado el momento de ofrecer su propia vida para que cesara la discordia y se salvase la ciudad.

Al despertar, Ocno transmitió el sueño a sus gentes y mandó cavar un pozo profundo. Cuando estuvo terminado, se introdujo en el mismo y taparon la boca con una enorme losa tallada.

Todo el pueblo se sentó alrededor mientras oraban y entonaban cantos fúnebres, hasta que, la última noche de aquella luna, se desató una terrible tormenta y de las cumbres de Guadarrama, descendió en una nube la diosa Cibeles, que arrancó a Ocno de su tumba y lo hizo desaparecer.

Desde entonces, la ciudad se llamó con el nombre de la diosa “Metragirta”. Después, pasó a ser “Magerit” y de aquí a Madrid, “La ciudad de los hombres sin patria”.

 

Elena tenía 39 años cuando entró a trabajar en aquella empresa. En la oficina había dos chicas y un chico. Luisa, de unos 30 años llevaba trabajando en la empresa 8 años, Esther  de 22, hacía un año que estaba allí, y Jesús, el contable, también llevaba unos 7 años.

 

-Os presento a Elena, será vuestra nueva compañera- dijo Tomás, el director y dueño de la empresa.

-Hola Elena, encantada, yo soy Luisa.

-Yo soy Esther, encantada.

-Hola Elena- dijo Jesús.

 

Allí se encontraba, siendo observada y evaluada por aquellas personas. Estas situaciones son las que peor llevaba; estaba acostumbrada a dominar el ámbito en el que se desenvolvía, cuando había situaciones nuevas se empequeñecía.

 

-Este será tu lugar de trabajo, ya te dirán tus compañeros lo que tienes que hacer- dijo Tomás, y añadió – si eres capaz en un año de dominar todos los aspectos de la empresa, que son muchos, aquí puedes ganar mucho dinero (¿??).

-¿Sabes utilizar el ordenador?- dijo Jesús.

-Si, utilizo Word, Dbase, Excel- dijo Elena.

-¿A nivel usuario?-dijo Jesús.

-No, he estado trabajando cinco años en una academia dando clases, entre otras asignaturas, de informática.

-¡Ah!

 

El comienzo fue difícil, no le facilitaron nada, no le encomendaban ninguna tarea, se pasaba los días leyendo el manual del programa específico (que no usaban) del ordenador. Se lo hicieron pasar realmente mal, más de una vez, si no hubiera sido por su situación económica, habría cogido el bolso y se hubiera ido a casa.

 

Era una oficina atípica para aquella época, no estaba informatizada, todo se hacía a mano, el único ordenador que había lo tenía el contable y la especie de ordenador que tenía el programa de la empresa, estaba en un rincón y se utilizaba más bien poco. También había una máquina de escribir (eléctrica, no vayáis a pensar mal), en la que se escribían las cartas y se hacían las facturas.

 

Poco a poco se fue haciendo un hueco, y ya le daban trabajos para hacer, eso sí los que no querían ellos, pero trabajo a fin de cuentas.

 

 

Que doblen las campanas

Que suenen las trompetas

Echen al vuelo palomas

Que se callen las tristezas

 

Que todo se inunde de luz

Dar paso a la alegría

Ponerse vestidos blancos

El día más feliz de mi vida

 

Que canten los ruiseñores

Que florezcan azucenas

Que brille en el cielo el Sol

La Luna y las estrellas

 

Que se acaben las penas

Que se esconda la amargura

Que vuelvan ya, la esperanza

Y la alegría futura

 

Que se alegre todo el mundo

Y se una a mi felicidad

Que no haya nada oscuro

Que todo sea claridad

 

Sembrar el suelo de flores

Simulando una alfombra

Para que pase mi amor

Cuando llegue la hora

 

Que todo sea una fiesta

Bailando todos al son

La música que se oirá

Saldrá de mi corazón

 

Que se repartan abrazos

Que se beba la alegría

Llega mañana mi amor

Quiero que sea un gran día

 

 17 Noviembre 1977 G.R.G.

 

Tomás de Aquino, Santo (1225-1274), filósofo y teólogo italiano, en ocasiones llamado Doctor Angélico y El Príncipe de los Escolásticos, cuyas obras le han convertido en la figura más importante de la filosofía escolástica y uno de los teólogos más sobresalientes del catolicismo.

 

Nació en una familia noble en Roccasecca (cerca de Aquino, en Italia) y estudió en el monasterio benedictino de Montecassino y en la Universidad de Nápoles. Ingresó en la orden de los dominicos todavía sin graduarse en 1243, el año de la muerte de su padre. Su madre, que se oponía a la entrada de Tomás en la orden mendicante, le confinó en el castillo familiar durante más de un año en un vano intento de hacerle abandonar el camino que había elegido. Le liberó en 1245, y entonces Tomás viajó a París para completar su formación. Estudió con el filósofo escolástico alemán Alberto Magno, siguiéndole a Colonia en 1248. Como Tomás era de poderosa constitución física y taciturno, sus compañeros novicios le llamaban Buey Mudo, pero Alberto Magno había predicho que “este buey un día llenará el mundo con sus bramidos”.

 

Fue ordenado sacerdote en 1250, y empezó a impartir clases en la Universidad de París en 1252. Sus primeros escritos, en particular sumarios y explicaciones de sus clases, aparecieron dos años más tarde. Su primera obra importante fue Scriptum super quatuor libris Setentiarum Magistri Petri Lombradi (escrita aproximadamente entre 1254 y 1259), que consiste en comentarios sobre una obra influyente relacionada con los sacramentos de la iglesia, Sententiarum libri quatuor (Cuatro libros de sentencias) del teólogo italiano Pedro Lombardo.

 

En 1256 a Tomás de Aquino se le concedió un doctorado en Teología y fue nombrado profesor de Filosofía en la Universidad de París. El papa Alejandro IV le llamó a Roma en 1259, donde sirvió como consejero y profesor en la curia papal. Regresó a París en 1268, y enseguida llegó a implicarse en una controversia con el filósofo francés Siger de Brabante y otros seguidores del filósofo islámico Averroes.

 

Santo Tomás primero sugirió su opinión madurada en De úntate intellectus contra averroístas (1270). Esta obra invirtió la corriente de opinión hasta entonces favorable a sus oponentes, quienes fueron censurados por la Iglesia.

 

Dejó París en 1272 y se fue a Nápoles, donde organizó una nueva escuela dominica. En marzo de 1274, mientras viajaba para asistir al II Concilio de Lyon, al que había sido enviado por el papa Gregorio X, cayó enfermo. Falleció el 7 de marzo en el monasterio cisterciense de Fossanova.

 

Santo Tomás fue canonizado por el papa Juan XXII en 1323 y proclamado Doctor de la Iglesia por el papa Pío V en 1567. Su fiesta se celebra el 28 de enero.

 

 

Después de leer esta biografía, ¿quién soy yo para opinar? Pero os dejo unas perlitas salidas de su pluma:

 

            “Como individuo la mujer es un ser endeble y defectuoso”

 

            “El padre debe ser amado más que la madre, pues él es el principio activo de la procreación mientras que la madre es tan solo el principio pasivo”

 

 

 

 

 

Hola: soy Karta (hacedora de Dios)

 

Quería compartir con vosotros unas reflexiones.

Somos dueños de nuestras vidas, solo nosotros tenemos el poder de ser felices o infelices, no depende de nada externo, solo depende de nosotros.

Cuando decimos: qué feliz sería si pudiera estar en tal sitio, sí tuviera una casa más grande, o un mejor coche…, le estamos dando la llave de nuestra felicidad a las cosas.

Cuando nos decimos: vaya con lo feliz que me había levantado hoy y por culpa de (mi jefe, mi pareja, amigo) se me amargó el día, le damos poder a esas personas para decidir nuestro estado.

Solo dentro de nosotros está la felicidad o infelicidad, nacen del mismo sitio, del mismo pozo interior. Solo nosotros tenemos el timón de nuestra vida. Podemos decidir como estar, nuestra mente la dominamos nosotros, daros cuenta de esto, si no te gustan tus pensamientos, cámbialos.

¿Por qué sufrimos? Sufrimos por los pensamientos que tenemos respecto a las cosas, no por las cosas en si.

Piénsalo el sufrimiento nace del pensamiento, y esto se proyecta. Los pensamientos son energía, lo que tu proyectes con esa energía es lo que tarde o temprano te encontrarás.

Os pongo unas sabias frases de mi maestro Yogui Bhajan:

 

         Tres mantras que no debemos repetir nunca:

                            No sé

                            No puedo

                            No es el momento

 

Cuando tus dudas se desvanezcan, tus temores desaparecerán.

El propósito del conocimiento es desarrollar una fe infinita en ti mismo.

Puedes cruzar montañas, océanos, superar tragedias, dificultades, responsabilidades, con solamente una cosa: Confianza en ti mismo.

Cuando estés contento tómalo como una bendición de Dios.

Cuando estés triste, tómalo como una prueba que Dios te envía.

 

Un saludo Sat Nam

 

 

 En otro tiempo la orilla izquierda del río Manzanares, a las afueras de la Puerta de San Vicente, era una agradable campiña muy concurrida por los madrileños los días de fiesta. Aquí se erigió en 1732 una ermita con una imagen de San Antonio de Padua, que pronto alcanzó gran devoción popular. Su célebre romería del 13 de Junio, donde acudían y aún acuden las jóvenes casaderas a pedirle un buen novio al santo, es una de las tradiciones más arraigadas de Madrid.

 

La verbena de San Antonio se celebra desde el siglo XVIII. La fiesta comenzaba el 12 de junio, donde las muchachas ataviadas con mantones de Manila charlaban en los merenderos cercanos al río.

 

Desde el siglo XIX las mozas casaderas y las modistillas acudían a la ermita con 13 alfileres que arrojaban en la pila de agua bendita y posaban su mano sobre ellos, cada alfiler que quedaba prendido en la mano, sería un novio.

Esta tradición popular todavía se lleva a cabo y cada 13 de junio las madrileñas hacen cola para meter la mano en la pila de los alfileres. También es tradición en este día comer los “panecillos del santo”, que reparten los hermanos franciscanos para conmemorar los que el Santo Abad de Padua daba a los pobres.

 

Los orígenes de la ermita de San Antonio se remontan a 1720, cuado bajo el auspicio de una institución llamada “Resguardo de las Rentas Reales”, el arquitecto José de Churriguera construyó entre la Montaña de Príncipe Pío y la Moncloa una pequeña ermita bajo la advocación de San Antonio de Padua.

 

Fue derribada en 1768  al interponerse en  las obras de apertura de la carretera de Castilla, por lo que Carlos III mandó a Sabatini construir una nueva en 1770 que a su vez fue derribada en 1792 por interponerse, esta vez, a las obras de remodelación de los jardines de la Florida y la Moncloa.

 

 

 

 

 

 

Como la ermita de San Antonio era objeto de gran devoción, Carlos IV ordenó levantar un tercer y definitivo templo. Fue construido por el arquitecto italiano Francisco Fontana entre 1792 y 1798. Consta de una plata de cruz griega, con cúpula sin tambor y linterna. En el exterior destaca la fachada, la cual consta de un solo cuerpo decorado con dos pilastras dóricas, pero lo más interesante del edificio son los magníficos frescos con los que el pintor aragonés Francisco de Goya decoró su cúpula y bóvedas. Destacables los frescos de la cúpula en donde representó uno de los milagros de San Antonio: el hacer hablar a un muerto para salvar a su padre, acusado injustamente de su asesinato.

 

Para garantizar la conservación de sus pinturas, el edificio fue declarado Monumento Nacional en 1905 y más tarde, en 1928, se construyó a su lado una iglesia idéntica, para trasladar el culto y reservar la original como museo. Para entonces, esta capilla era además panteón conmemorativo del artista, pues en 1919 se trasladaron sus restos, traídos desde Burdeos, donde había muerto en 1828.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No tenía previsto hablar de mi madre, todavía. Era una tarea pendiente que quería hacerla en condiciones, pero…la Encarna manda.

 

-         A ver cuando me pones en el bok ese tuyo.

-         Pero, si eres la protagonista, ¡no ves el título!.

-         Ya, pero no salgo, tienes que contar mi vida, cuando me bebí la sosa, cuando…

-         ¡Mamá! …para…

-         Tienes que contar mi historia, deberías escribir un libro.

-         Vale mamá, tu ve apuntando las cosas de las que te acuerdes y ya veremos algún día, pero me parece que va a ser de mucho llorar.

-         Pero me tienes que sacar en el interne

 

Como veis no me queda más remedio que hablaros de ella. Empiezo:

 

Encarnación Guerrero Caracuel, nació en Febrero de mil novecientos…

 

-         ¡Eh! No vayas a decir mi edad.

-         No querías que escribiera de ti.

-         Pero no tienes que decir los años que tengo.

 

Mi madre es que es muy presumida, jamás la he visto salir a la calle, aunque fuera a la tienda de enfrente, sin vestirse bien, pintarse los labios y la raya azul de los ojos. Cuando éramos pequeñas, las mujeres del barrio salían a comprar con rulos y en bata. Mi madre ¡ni soñarlo!, La tercera de las tres, en eso, es igualita a ella (no es que las otras dos salgamos en bata a la calle, eh…).

 

Mi madre canta bien, bueno no sé si bien, pero a nosotras nos encantaba escucharla, hasta bajaban nuestras amigas y siempre le decían “canta otra Encarna”.

Los sábados era día de baño y en invierno, para calentar el cuarto, ponía alcohol de quemar en un plato de porcelana y lo quemaba. Mientras nos bañaba se ponía a cantar. Parece mentira, pero a pesar que la economía era muy, muy escasa, siempre la recuerdo cantando. Cantaba canción española (copla), y también unas que eran historias pero muy tristes, a mi me gustaban mucho (tengo la letra escrita para que no se me olviden), pero sobre todo el que más me gustaba es un villancico, muy largo, que suelo cantar (horrible) con ella todas las navidades, para ver si mis hijos y mis sobrinos siguen con la tradición.

 

 Es una gran narradora, te puede empezar a contar una historia y al final te das cuenta que han sido por lo menos cuatro, pero la primera no la termina. Cuando empieza a contar algo tienes que estar alerta para reconducirla al tema principal porque si no termina contándote tres historias diferentes.

 

También es una artista en conseguir que se haga lo que ella quiere, sin pedirlo ¡por supuesto! Nunca pide nada, sólo sugiere, en ti está “adivinarlo”. Reconozco que para tales sutilezas, no sirvo, no las capto (soy algo despistada).

 

Mi madre parece frágil, es menuda, ¡Menuda es mi madre!

 

-         ¡Hala hija, que me has puesto verde, si lo sé no te digo que escribas!

-         Mamá, que es con mucho cariño.

 

 

 

Con motivo de sus 500 haikus, Iván regala uno a quien se lo solicite.

A mí me ha enviado este:

 

Está muy bien, porque pasada la segunda juventud, empiezas a entrar en la otra infancia.

 

He recibido un email de mi hermana en el que venían estas sentencias, como me han gustado las comparto con vosotros.

El dinero puede comprar una casa, pero no un hogar.  El dinero puede comprar un reloj, pero no el tiempo.

El dinero puede comprar una cama, pero no el sueño.

El dinero puede comprar un libro, pero no el conocimiento.

El dinero puede pagar un médico, pero no la salud.

El dinero puede comprar la sangre. Pero no la vida.

El dinero puede comprar el sexo, pero no el amor.

El dinero puede pagar una posición, pero no el respeto.