VEINTISIETE AÑOS
Posteado en FAMILIA con etiquetasFelicidad sobre Mayo 15, 2008 por LUPE
16 DE MAYO DE 1981, 6 de la tarde, una temperatura estupenda, un sol precioso y mucho aire, ahí empezó nuestra aventura.
Hasta ese momento habíamos vivido en casa de nuestros padres y a partir de ahí empezamos a aprender juntos, pues casi todo para nosotros era la primera vez, la primera noche que pasábamos juntos, la primera vez que montamos en avión, que teníamos la responsabilidad de una casa, de crear un hogar.
Han pasado muchas cosas en estos años, hermosas y tristes, hemos sufrido la muerte de seres queridos, hemos pasado por situaciones económicas más que escasas, hemos criado a dos hijos, con las alegrías y disgustos que lleva consigo; pero nunca hemos estado solos, porque siempre nos hemos tenido el uno al otro para apoyarnos cuando estábamos mal; sabíamos que el otro estaba allí siempre.
Tenemos un carácter absolutamente distinto; tú eres un poco pesimista, siempre te pones en lo peor, enseguida te alteras y estallas, pero luego se queda en nada, siempre te he dicho que eres como la gaseosa, que cuando la abres explota pero cuando se le van las burbujas es dulce. Yo soy optimista, callada, no me gustan las discusiones, y bastante menos cariñosa que tú, no es que quiera menos, sino que no lo demuestro tanto. Con los años te estás volviendo algo cascarrabias y yo cabezota.
Siempre estás ahí, preocupándote de que todo vaya bien y obsesionado con que no nos falte de nada. Como cuando hace años estabas en el paro y llenaste la casa de comida para que a los niños no les faltara.
En estos años también hemos tenido y tenemos nuestras discusiones, la mayoría de las veces por causas ajenas a nosotros y por nuestros distintos puntos de vista, pero nunca, nada lo suficientemente grave como para hacer peligrar nuestra relación.
Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, doy gracias por haberte conocido y no sabría como vivir sin ti, parece tópico, pero formas parte de mi; eres como una prolongación mía, no puedo prescindir de ti, igual que no puedo prescindir de una mano. Nos conocemos tanto que muchas veces no hace falta hablar para saber lo que el otro piensa o siente.
A pesar de las discusiones, los momentos difíciles y otras cosas, el balance de estos veintisiete años tiene saldo positivo, la cantidad es FELICIDAD.
FELICIDADES AMOR, sólo espero poder volver a felicitarte dentro de otros veintisiete años.




